El 20 de agosto de 2006, el Comandante de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, inspirado en el amor al pueblo inauguró un moderno hospital para atender a niñas, niños y jóvenes con cardiopatías congénitas. Nace el Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano “Dr. Gilberto Rodríguez Ochoa” (HCIL), durante la transmisión del programa “Aló, Presidente” número 260.

Este centro está ubicado en la urbanización Juan Pablo II, en las cercanías de Montalbán III, al oeste de Caracas.

El gigante de América, Hugo Chávez, comentó, en aquel momento, que un hospital debe impactar el ámbito que lo rodea y “tiene que abrirse a la comunidad de muchas maneras”, al tiempo que explica que “para eso hay que estudiar el potencial, cada centro tiene sus particularidades, sus características, su entorno geográfico, su entorno social”.

El HCIL es, sin duda, un paso importante en la construcción de un mundo mejor, un mundo donde la vida no sea una mercadería ni la salud dependa de los vaivenes del mercado.

 

En este sentido, el HCIL nace en el marco de los valores y principios establecidos en la Constitución Bolivariana al elevar la salud al rango de derecho fundamental y al consagrar la gratuidad, la oportunidad, la equidad, la accesibilidad y la universalidad como los cinco principios que serán puestos en práctica en el Sistema Público Nacional de Salud, con financiamiento y ejecución del Estado, a través de políticas de salud y de corresponsabilidad, siendo la comunidad el otro pilar clave en la construcción de ese derecho y la garante participativa, a través de las instancias de organización y de protagonismo popular.

Doce años se cumplen desde aquel domingo, y los corazones de los niños venezolanos siguen latiendo cada día con más ímpetu, porque cuentan con un centro donde consiguen el apoyo que el Estado les da.

Hoy el Hospital Cardiológico Infantil continúa siendo luz para los niños de la Patria que padecen una condición especial en su corazón. Late el hospital creado por Chávez para dar vida a aquellos que en el pasado eran excluidos por un sistema que arrebataba a las mayorías un derecho fundamental como la salud.

En ese sentido, Barrio Adentro IV constituye el cuarto eslabón (con Barrio Adentro I, II y  III) de una nueva manera de mirar y hacer en la salud, en la que la solidaridad y el esfuerzo colectivo buscan desplazar hoy el mercantilismo y el individualismo que a lo largo de años horadaron los hospitales venezolanos.

 

Amor con amor se paga

Lizdibeth Noriega, madre de la niña Lizdimar Albornoz, relató que su hija fue transferida desde el Hospital Militar a este centro asistencial con apenas 1 mes de nacida, donde fue operada de cardiopatía congénita.

“Ante la desesperación del momento, conté con todo el apoyo del personal médico. A los 2 años le hicieron una segunda intervención quirúrgica y posteriormente le fue colocado un marcapasos. En todo ese proceso, fui respaldada por el hospital quien me suministraba la alimentación especial que requería y el mantenimiento de las bombonas de oxígeno”, aseveró.

Hoy, Lizdimar tiene 11 años y agradece la protección social que brinda el Gobierno Bolivariano.

“Tengo la fortaleza que estar aquí por este hospital que me dio todo desde que nací. Gracias presidente Maduro siga manteniendo en pie el sueño del Comandante Chávez”, manifestó.

 

 

Por su parte, Carol Galindo, proveniente de un populoso sector de Petare, relató que a su hija –Sofía Ugueto- le fue diagnosticada una estenosis supravalvular aortica a los 2 años en el hospital J.M. de los Ríos, siendo referida luego de varios análisis al Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano, donde fue operada en febrero de este año.

“Sentí una gran alegría cuando la niña recuperó una vida feliz. Hoy corre y salta y puede desempeñarse con normalidad”, aseveró al referirse a su hija de 6 años.

Invitó a aquellas madres que pasan por una situación similar a no angustiarse y dirigirse hasta este centro de salud.

 

 

 

En cifras

En Venezuela, al igual que en el resto de los países del planeta: entre 8 y 10 de cada 1.000 niñas y niños tienen cardiopatía congénita. Es decir, de 550 mil niños y niñas que nacen al año en Venezuela unos 5.500 presentan algún problema en su corazón. De esos 5.500, 70% requiere una cirugía, cateterismo o electrofisiología. El 30% restante no precisa ingresar al quirófano.

En 1998, antes de la llegada de la Revolución, del total de niños y niñas con esta cardiopatía, tan sólo eran tratados 148 infantes, situación que cambió con la creación de este cardiológico a tal punto que en 12 años ha atendido a más de 11 mil niños y niñas.

“Más de 11 mil 200 niñas y niños han sido intervenidos en el Cardiológico Infantil -en medio de grandes dificultades- que ha tenido un gran reimpulso este año gracias a los recursos adicionales aprobados recientemente por el presidente Nicolás Maduro”, acotó la Directora del Hospital Cardiológico Infantil, Isabel Iturria.

Pero como la solidaridad es la ternura de los pueblos, estos beneficios no solo han sido para nuestros niños y niñas, sino que el cardiológico infantil ha dado a ciudadanos de Gambia, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Dominicana y demás naciones integrantes de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y el Caribe.

 

“Son 12 años desde que el presidente Hugo Chávez inauguró estos espacios al servicio del pueblo y que ni con guerra económica, ni con guarimba, ni con salida de la órbita del planeta Marte dejarán de estar al servicio de los niños y niñas y los adolescentes con cardiopatía congénita de Venezuela y de la Patria Grande latinoamericana”, aseveró Iturria.

 

En el Cardiológico, además se forman estudiantes de otros países en el postgrado de medicina cardiovascular infantil, quienes se preparan para llevar salud y vida a los niños y niñas de sus propias naciones, una vez que regresen.

Celebramos así un aniversario más de esta gran obra, muestra del inmenso amor que tenía el comandante Chávez por la Patria y sus niños y que hoy continúa gracias al compromiso de un Presidente pueblo que lucha por mantener todos nuestros grandes avances.

 

 

 

Prensa Presidencial / Karla Cotoret