La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), declaró que cada 22 de agosto se conmemore el Día Mundial del Folklore, elegida en recuerdo a aquel 22 de agosto de 1846, cuando el arqueólogo británico William G. Thorns publicó en la revista londinense “Atheneum”, una carta en la que por primera vez usó el término “Folklore”.

El folklore es la expresión auténtica de un pueblo que abarca sus tradiciones, leyendas, costumbres, música, danzas, entre otras manifestaciones culturales. Precisamente estas peculiaridades distinguen una cultura de otra.

Este término era una palabra creada con la unión de dos voces inglesas: “Folk” (pueblo) y “lore” (saber), para poder referirse a las manifestaciones ancestrales de las culturas de todo el mundo, las que sobreviven hasta el día de hoy: artes, música y costumbres del pueblo que son transmitidas de generación en generación.

Cada país lo celebra de una manera diferente, ya que las costumbres en algunos casos difieren mucho de unos a otros. Sin embargo, la esencia sigue siendo la misma, recuperar las tradiciones y no dejar que se pierdan, porque en definitiva eso es lo que le da carácter y personalidad propia.

De este modo, se concibe que desde muy pequeños los niños conozcan las tradiciones de los pueblos, cómo se realizaban antes las labores del campo y las músicas tradicionales, para que de este modo no caigan en el olvido.

En el caso de Venezuela, el folklore es considerado uno de los más ricos, al ser un país pluricultural y multiétnico que se nutre de distintos elementos, los cuales a lo largo de la historia nacional se han mezclado para crear una amalgama de colores, gustos y sonidos propios de nuestro pueblo.

De acuerdo a los datos aportados por algunos historiadores, en el país el término folklore fue empleado por primera vez por el historiador, periodista y médico Arístides Rojas (1826-1899), en “El Cojo Ilustrado”, revista fundada en 1892.

Venezuela se caracteriza por tener una amplia variedad de culturas y tradiciones en cada uno de sus rincones, entre los que destacan las danzas y cantos, en su mayoría religiosos, los cuales han pasado de generación en generación, como por ejemplo “Los Diablos Danzantes de Yare”, en el estado Miranda o “Las Zaragozas”, en Sanare, estado Lara. La cerámica y alfarería, forman parte de las actividades culturales de Venezuela, en conjunto con la fabricación de textiles como hamacas, sillas, zapatos.

Esta tradición del folklore está constituida por todos los conocimientos y creencias del pueblo sin teoría alguna. Y con el traspaso de generación en generación se garantiza la existencia por siempre como tradición empírica, popular, típica.

La música del folklore nacional varía entre música llanera, la gaita, el calipso, el golpe tuyero, el merengue y el galerón oriental.

En los bailes, se encuentra los más populares: El Carite, El Sebucán, La Burriquita, tambores de las costas, gaitas, golpe tocuyano, diablos danzantes y bailes de joropo.

Por su parte, la gastronomía es la más popular con platos como el pabellón, la arepa, la cachapa, el pescado frito, el patacón, la hallaca, el sancocho y el casabe.

En cuanto a las manifestaciones religiosas, varían desde creencias aborígenes hasta las católicas y entre ellas: la Paradura del Niño, Semana Santa, carnaval, fiesta de la Divina Pastora, el Corpus Cristi, ferias de la virgen de Chiquinquirá y muchas otras.

Prensa Digital MippCI/Agencias