El Plan Parto Humanizado se erige como fuente de inspiración de la Revolución Bolivariana, consciente del firme compromiso de cuidar a los niños y niñas desde la gestación, a fin de garantizarles una sana formación, todo gracias a  la  iniciativa del Presidente de la República, Nicolás Maduro, hijo y fiel seguidor del legado del comandante eterno Hugo Chávez Frías.

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“Concebir y gestar la vida es la cosa más maravillosa, sólo ustedes pueden y si una revolución se dice cristiana y socialista, debe esa revolución cuidar de nuestros niños y niñas, desde el propio vientre de las madres venezolanas, por eso hoy nace este plan del Parto Humanizado” informó el Jefe de Estado el 11 de julio del 2017.

Cabe destacar que este sueño hecho realidad promueve la atención a las féminas gestantes del país que han sido captadas a través de despliegues casa por casa, incluyendo las acciones del Movimiento Somos Venezuela y que también viene siendo respaldado por el Carnet de la Patria, con el otorgamientos de bonos que benefician al núcleo familiar de las madres venezolanas.

Inicialmente, el Plan Parto Humanizado tenía la meta de captar a 500 mil embarazadas y atender de forma inmediata a 900 mujeres gestantes; ahora su objetivo principal es brindar atención integral durante todo el proceso de gestación, control, alumbramiento y posterior atención al infante. Con esta premisa se forman inicialmente 10 mil promotoras de Parto Humanizado que irán aumentando progresivamente para atender el medio millón de gestantes que actualmente son registradas en el país.

En sus inicios, el Gobierno Revolucionario aprobó 12 mil 090 millones de bolívares fuertes para incorporar a la futuras madres a este programa social, así como la formación de promotoras, quienes actualmente se han desplegado en el territorio nacional, gracias a una previa campaña informativa que permitió concientizar a la población.

¿De qué se trata?

Tú puedes decidir cómo vas a traer al mundo a tu hijo. Tu proceso de parto puede ser diferente, puede ser humanizado. ¿De qué se trata el parto humanizado?, te preguntarás. La respuesta es que es un proceso de parto en el que no estás apartada de tu pareja, en el que recibes a tu bebé en un perfecto estado de conciencia, lo cual te permite cuidarlo y protegerlo desde el momento en el que sale de tu vientre.

La mayoría de las mujeres, consciente o inconscientemente, le tienen miedo al parto. Durante muchos años, buena parte de las mujeres del mundo han escuchado que el parto es doloroso y ese discurso forma parte de la cultura que ha infundido la creencia de que el dolor del parto natural es demasiado fuerte, te han hecho creer que es tan insoportable que es necesaria la sedación.

En esa cultura en la que “se le huye al dolor”, se suplantan los procesos naturales, por otros, que, aunque ciertamente alivian el dolor, sedan tanto a la mujer que la ausentan del nacimiento de su propio hijo. Cuando nace el bebé, la madre está tan dormida que no puede recibir a su tesoro entre sus brazos, esto, entre otras cosas, le imposibilita ver de inmediato la carita del ser que ha cargado durante nueve meses en su vientre.

Y ahí está el cambio de paradigma. En el parto humanizado tú estarás consciente de todo lo que sucede dentro de ti y a tu alrededor, serán tus brazos los que reciban a tu hijo y será tu pecho el primer abrigo de tu bebé. Estarás presente para recibirlo.

“El parto humanizado es una acción política directa y transformadora, en él recordamos que es la mujer la que hace el trabajo y no el médico, recordamos nuestra capacidad de dar vida”, dice Isaura Pérez, una joven doula del Hospital Materno Infantil Hugo Chávez, ubicado en El Valle, Caracas.

Mientras más humanizado, mejor

Foto: Prensa Presidencial

Los especialistas que practican el parto humanizado están convencidos de que tu cuerpo de mujer sabe parir, tus células tienen ese conocimiento y de que el dolor que experimentas es tolerable. Además, es bueno que tengas presente que hay técnicas para soportarlo, para trascenderlo. Y de paso, es seguro que la alegría de estar ahí para tu hijo compensará cualquier tipo de pena pasajera. De hecho, una madre que puede trascender lo que siente cuando pare, se convence de que es capaz de hacer lo que sea por su hijo.

“Sólo entre el 10% y 15% de los embarazos pueden ser de alto riesgo, lo que implica un seguimiento más exhaustivo de los médicos especialistas, en el otro 85% de los casos las mujeres podrían parir junto a su núcleo familiar y amigos en espacios como redes ambulatorias primarias”, comenta Isaura.

Una mujer que elige traer al mundo a su hijo, mediante un parto humanizado se siente apoyada por su pareja, por su familia y por sus amigos. Esas personas te brindarán la candidez y la fuerza que necesitas. Ellos podrán abrazarte cuando lo necesites, te tratarán con la gentileza que mereces y te proporcionarán el bienestar que esperas en este momento clave de tu vida.

Recibir de manera consciente a tu hijo te proporcionará un éxtasis sin igual que te ayudará a unirte más a tu pareja durante el parto, y el postparto será un proceso en el que respetarán tus sentimientos y el ritmo de la naturaleza.

¿Qué significa parto humanizado?

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Muchos de los textos especializados apuntan a que el parto y el nacimiento humanizado se fundamentan en darle valor al mundo afectivo y emocional de las personas, en considerar los deseos y las necesidades de los protagonistas del parto que son la mamá, el papá y la criatura. Además le ofrece la libertad a la madre de decidir cuándo, cómo y con quién parir, pues este momento es uno de los más conmovedores de su historia.

“En el ejercicio del parto humanizado resuenan las necesidades de las mujeres del pueblo”, reflexiona Isaura.

El parto humanizado es totalmente opuesto al proceso de medicación habitual en el destino de la mujer y su hijo está sujeto a procedimientos de intervención rutinarios que no consideran las diferencias y especificidades individuales, transformando en violentas las actitudes asistenciales.

Estos son algunos aspectos relevantes y diferenciadores del parto humanizado:

  • Reconocer en padres e hijos, a los verdaderos protagonistas.
  • No intervenir o interferir rutinariamente en este proceso natural, no habiendo una situación de riesgo evidente.
  • Reconocer y respetar las necesidades individuales de cada mujer/pareja y el modo en que desean transcurrir esta experiencia, bien sea en una institución o en su domicilio.
  • Respetar la intimidad del entorno durante el parto y el nacimiento.
  • Favorecer la libertad de posición y movimiento de la mujer durante todo el trabajo de parto, ya sea de un parto en cuclillas, en el agua, semisentada, o como desee.
  • Promover el vínculo personalizado entre la pareja y el equipo de asistencia profesional.
  • Respetar la necesidad de elección de la mujer de las personas que la acompañarán en el parto y esto incluye a familiares y amigos.
  • Cuidar el vínculo inmediato de la madre con el recién nacido, evitando someter al niño a cualquier maniobra de resucitación o exámenes innecesarios.

Prensa Presidencial / Karla Cotoret