Al cumplirse 128 años de la siembra de Cristóbal Rojas, uno de los más importantes pintores del siglo XIXvenezolano, el Primer Mandatario Nacional, Nicolás Maduro, conmemoró su memoria por medio de su cuenta de Twitter .

De igual manera, el Jefe de Estado reconoció el talento de este imponente artista, quien logró exhibir sus obras en galerías de París, Francia.

“Hoy se cumplen 128 años de la siembra de Cristóbal Rojas, uno de los pintores venezolanos más prominentes del siglo XIX. Oriundo de Cúa, estado Miranda. El talento de “Rojitas” hizo posible que sus obras, adelantadas a su época, se exhibieran en importantes galerías de París”, escribió en la red digital.

Exhibió sus obras fuera de Venezuela

Cristóbal Rojas nació en Cúa, estado Miranda el 15 de diciembre de 1857 y murió en Caracas el 08 de noviembre de 1890. Fueron sus padres el médico Cristóbal Rojas y Alejandra Poleo.

En 1883, la presentación en el Salón del Centenario de su lienzo La muerte de Girardot en Bárbula, le hace merecedor junto a Arturo Michelena de la medalla de plata. Además de este galardón, el gobierno le confirió una pensión de 50 pesos al mes, para estudiar en Europa.

A mediados de 1884, entabla amistad en Párís con Emilio Boggio, por cuyos consejos se inscribe en la Academia Julian. Un año después se le une en la capital francesa, Arturo Michelena. Inspirado en las obras que descubre en sus continuas visitas al museo de Louvre, Rojas ambiciona alcanzar la maestría de los clásicos.

No obstante, los grandes lienzos elaborados para el Salón Oficial de París, pese a que consumen todo su tiempo, se suceden sin que se de por satisfecho y sin el éxito que esperaba. Entre los mismos se encuentran: La miseria y el violinista enfermo (1886); La taberna (1877); El plazo vencido (1887); La primera y última comunión (1888); El bautizo (1889).

A partir de la última obra, se observa un cambio de estilo en su pintura, el cual se caracterizó por una percepción más aguda de la atmósfera cromática, lo que lo diferenció de los sombríos acentos del claroscuro de los holandeses. Un ejemplo de esta tendencia se puede apreciar en Dante y Beatriz a orillas del Leteo (1889); obra de corte simbolista donde se aprecia la influencia de los nabis, que Boggio le había hecho comprender.

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